¿Te preocupa tu memoria?

¿La mala memoria y la distracción son un problema?




Un día sí y otro también, respondo las mismas preguntas.

¿Tengo que preocuparme cuando me olvido dónde puse las llaves o mis anteojos?

¿Por qué me olvido de lo que tenía que comprar para la cena o soy incapaz de recordar el nombre de algunas personas?


Tal vez estás leyendo estas líneas y te sientes identificada o identificado.

¿Tienes a veces la necesidad de que te repitan algo varias veces para poder almacenarlo en tu memoria?

¿Tardas más de lo que desearías al tratar de recuperar un recuerdo o una información?

¿Necesitas una “pista” para recuperar esa información?


Muchas personas van a responder afirmativamente. Lo que sucede es que nuestra memoria cambia a lo largo de nuestra vida y es posible que comencemos a notarlo muy temprano, tal vez a los 40 o 50 años. Y casi todas las personas saludables tendrán un descenso de su memoria cuando lleguen a los 60, 70 u 80 años.


Seguramente te has preguntado qué podemos hacer para enlentecer este proceso o para mitigar sus efectos. Aquí resumo lo que suele recomendar la medicina:

· Un descanso adecuado le permite al cerebro procesar nuestros recuerdos y gestionar la memoria.

· Adoptar una dieta saludable (rica en pescado, aceite de oliva, frutas y vegetales, nueces, legumbres y cereales enteros.

· Hacer ejercicio (ajustado al estado físico de cada uno de nosotros).

· Ejercitar la atención mediante técnicas de meditación, mindfulness, yoga, etc.

· Incorporar rutinas de Entrenamiento Cognitivo que nos ayuden a alcanzar nuestros estándares de concentración, creatividad, lenguaje, lógica, etc.


Y una cosa más…

La risa cumple una función formidable disminuyendo la ansiedad y el estrés mejorando al mismo tiempo nuestra atención, nuestra concentración y nuestra memoria.

Cuanto más nos reímos, pensamos mejor y nos sentimos mejor. Y créeme: ¡el buen humor también se entrena!

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